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10
Jun

Y… ¿qué pasa con la virginidad al usar la copa menstrual?

 

La virginidad es un concepto histórica y socialmente complejo, cuyo tabú va gradualmente perdiendo terreno ante la reivindicación de los derechos sexuales y reproductivos igualitarios y sin estigmas de género. El despertar sexual se presenta en cada joven a su tiempo y es fundamental contar con información objetiva para vivirlo con total consciencia, por voluntad propia y disfrutando.

Un elemento fundamental de la salud y la plenitud sexual es el autoconocimiento, que resulta de una autoexploración libre de prejuicios desde la más temprana edad. La copa menstrual es una poderosa herramienta para aprehender el conocimiento de una misma y representa una excelente opción de manejo consciente y sustentable de la menstruación para las mujeres de todas las edades, que sean sexualmente activas o no. El uso de la copa nos permite desenvolvernos súper cómodamente en nuestras actividades habituales y la observación del flujo nos informa sobre posibles fluctuaciones en nuestros ciclos y sobre la salud general de nuestro cuerpo.

Algunas consideraciones en torno a la iniciación menstrual para una adolescente son las siguientes:

  1. Es fundamental que, antes de hablar de las múltiples opciones de accesorios menstruales en sí, haya un acompañamiento integral no sólo en cuanto a los aspectos emocionales y psicológicos característicos de las cuatro fases del ciclo, sino también en torno al fenómeno anatómico de la menstruación, explicando cómo la copa se introduce en la parte más superficial de la vagina, contrariamente a los tampones que penetran hasta el cuello uterino.
  2. Se recomienda experimentar las primeras menstruaciones sin la copa para que una aprenda a observarse y a relacionarse consigo misma en esta nueva etapa de la vida.
  3. Vale la pena establecer canales de comunicación abierta y espontánea respecto a la menstruación y al uso de la copa, con información clara y bien fundamentada, entre madre e hija o, dado el caso, con una asesora u otra persona de confianza.
  4. En todo momento, el uso de la copa debe ser una decisión propia de cada mujer y no una imposición. Saber escuchar los propios límites o deseos y hacerlos valer es una lección de vida en este ámbito como en cualquier otro.
  5. Lo más importante es, ante todo, inculcar hábitos de higiene que incidan en una relación armoniosa e informada con el propio cuerpo en general y con el área genital en particular.

Cualquier mujer usuaria de la copa puede compartir su experiencia y recomendar su uso, pero decidir emprender el acompañamiento de una adolescente es un proceso más de fondo, que comprende internarse en su universo emocional, orientar la autoexploración y valerse de herramientas propias de una educación sexual emancipatoria. Interactuar con la joven e informarla con tacto, escucha, respeto y buen humor contribuirá a que cultive una relación positiva con su menstruación y con su propio cuerpo.

 

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