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24
Oct

Trastornos menstruales

Nuestra menstruación ha sido colonizada por un sistema de desinformación que lo concibe como un “problema”. Desde esa perspectiva, las mujeres -aun las que ni han tenido su menarca- solemos percibir la menstruación como algo negativo, impuro, vergonzoso, doloroso y digno de rechazo.

Muchas buscan una solución a sus “problemas” de menstruación, cuando en realidad puede ser que tan sólo estén transitando por una fase natural que desconocen. Buscamos, por ejemplo, eliminar un olor que ni siquiera es natural, ya que lo origina el uso de materiales sintéticos de las toallas o la ropa interior. Algunas buscan tener más energía de acción cuando la menstruación nos invita al recogimiento, y así la visión de querer solucionar muchos “problemas” que en realidad son exigencias impuestas desde el exterior y que por lo general tratan de hacernos jugar el rol de la mujer todopoderosa de alta productividad, influencia social y hasta fuerza física.

La menstruación se ha considerado un problema a solucionar a partir de que la mujer se incorporó a las fuerzas de trabajo en las líneas de producción durante la Segunda guerra mundial y esa visión se permea hasta nuestros días. Constituye un problema para la sociedad capitalista al afectar los estándares de producción y se suma a esta percepción una retahíla de creencias religiosas que discriminan y degradan a la mujer.

Claro que existen trastornos orgánicos de la menstruación, pero es importante hacer notar que este sistema de rechazo a nivel emocional y de pensamiento es el desorden principal y es sin duda uno de los principales orígenes de los de tipo fisiológico.

El modo y ritmo de vida actual se han establecido sobre un mapa en el que las prioridades tienen que ver con la sobrevivencia y el consumismo. La desconexión de las mujeres para con sus ciclos lunares menstruales y la sensibilidad a su cuerpo ha resultado también en un desconexión del flujo natural de autoregulación de los hábitos alimenticios, de descanso, relacionales y espirituales, lo que genera que el cuerpo refleje disfunciones que suenan una alerta en los órganos relacionados con estos ciclos y ritmos.

Dentro de la medicina alternativa, el sistema de pensamiento es uno de los ejes principales de la manifestación de un trastorno en el cuerpo físico, por lo que se considera crucial atender todo el estilo de vida, la alimentación y las relaciones. Los trastornos menstruales no son la excepción y a cada uno le corresponde un tratamiento integral que tome en consideración todos los aspectos de su génesis.