Señales de nuestro cuerpo, parte 2

29
Oct

Señales de nuestro cuerpo, parte 2

Nunca estará de más aconsejarnos sobre nuestros cuerpos. Sí, hemos hablado anteriormente sobre algunas llamadas de atención emitidas por nuestros cuerpos que no debemos ignorar. Mencionamos algunas; sin embargo, nunca se es demasiado precavida. Hay que estar atentas. Hay que saber escucharnos.

El dolor aparece para decirnos que algo está mal, y una sola lista con ejemplos nunca es suficiente, aunque algunas cosas nos parezcan obvias.

Un sangrado anormal de la vagina, por ejemplo, puede significar distintas cosas serias: pólipos, tumores o incluso cáncer, cuando una alcanza los 35 años de edad. Manchas de sangre durante los períodos puede significar cáncer y, después de las relaciones sexuales, puede ser señal de infección, precáncer o cáncer cervical. Otra cosa que podría significar alguna infección o enfermedad de transmisión sexual es la secreción expulsada todos los días por nuestra vagina; hay que estar pendientes de este líquido viscoso, de su olor y color, todo el tiempo.

 

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Es normal que nuestros pezones descarguen cierto líquido lechoso, sí, pero sólo durante la maternidad. Si acaso el líquido es expulsado de manera espontánea o únicamente de un pezón, si es rojizo o marrón, entonces podría tratarse de un tumor benigno, de un papiloma intraductal o, incluso, cáncer.

Otra cosa que, claramente, no podemos ignorar es la sangre en las heces. Si notamos esto y, además, nos sentimos débiles, mareadas o agitadas, debemos ir corriendo con el médico. Podría tratarse de un sangrado del tracto gastrointestinal. Y nadie quiere eso.

El dolor de cabeza es más que normal y la mayoría sabe qué lo causa. Sin embargo, un dolor de cabeza particularmente intenso y doloroso, uno que se podría identificar como “el peor de nuestra vida” tendría que obligarnos a ir al doctor, ya que éste puede ser causado por alguna infección en el sistema nervioso central o por una hemorragia intracraneal. Hay que saber también que un dolor extraño en el pecho acompañado de náuseas, sudor, dificultad para respirar significa atención médica inmediata. Así como la pérdida de peso inexplicable y súbita; esto podría significar alguna clase de cáncer o algún problema con las hormonas. Pongamos atención también a nuestros lunares, sobre todo si hay alguno que se distinga de los otros, que cambie de forma, tamaño o color, que nos cause comezón o sangrado.

Debemos aprender a identificar nuestros dolores. Sepamos que un dolor agudo y penetrante en el costado del estómago o cerca del ombligo puede significar apendicitis. Y que un dolor pélvico puede no ser causado por un cólico, sino que puede tratarse de tumores en los ovarios o quistes. Otro dolor que podría volverse más serio de lo que pensamos es el de las piernas, porque puede ser señal de un coágulo de sangre, sobre todo si es sólo en una pierna.

Sí. Quizá podríamos parecer exageradas por ir con el doctor si nos sentimos de tal o cual manera. Tal vez no sea nada. La mayoría de las veces no es nada; sin embargo, en cualquiera de estos casos, resulta mejor gritar “¡Lobo!” que quedarse a esperar que éste nos devore.