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20
Ene

Postura corporal

Nuestra postura corporal puede ser un indicador de la salud de nuestros órganos internos. De igual manera, útero, ovarios, trompas, cérvix, vagina y vulva pueden resentir nuestra postura cotidiana, sobre todo cuando esta genera opresión, compresión, tensión, contracturas o un desequilibrio en músculos y tejidos de sostén.
La postura corporal de cada individuo la determinan elementos biomecánicos en los que el tono, la flexibilidad y la fuerza muscular son cruciales. Un cuerpo tonificado, flexible y con fuerza asienta las condiciones para que los sistemas viscerales cuenten con una estructura que les permite un adecuado acomodo interno.
En el sistema de órganos sexuales y reproductivos de la mujer, una postura corporal incorrecta puede estar al origen del diversas alteraciones y molestias durante la menstruación o el embarazo e inclusive traducirse en infertilidad. La alteración de la posición del útero por hábitos posturales o por sedentarismo puede provocar dolor durante el sangrado y la ovulación, ya que todo el sistema resulta afectado.
Sumado al deterioro de los tejidos por cambios hormonales, el descuido en la postura al desempeñar actividades como cargar, saltar, correr o practicar ejercicios de impacto suelen favorecer desórdenes como prolapsos de útero o de vejiga, por el nivel de presión ejercida sobre las vísceras. Usar zapatos de tacón alto tiene también una repercusión negativa en la salud postural, ya que la inclinación de la pelvis debido a la altura genera una contracción interna continua −también llamada espasticidad− en el útero.
Es por ello aconsejable evitar todo aquello que ejerza presión en nuestros órganos internos, como los cinturones apretados, los corsets y otras fajas que abarcan sólo la cintura, o las fajas de ejercicio. Más allá de la apariencia física superficial, debemos privilegiar tener un tono muscular sano en los abdominales y el piso pélvico. Se recomienda hacer las series de ejercicios de Kegel que mejor respondan a nuestra tonicidad individual, así como caminata activa, abdominales cruzados suaves y sobre todo ejercicios hipopresivos.

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