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17
Oct

La vulva: vértice, vórtice, portal

En este artículo abordaremos la vulva y en entradas subsiguientes hablaremos de la vagina y los otros órganos del sistema sexual de las mujeres, ya que el conocimiento de la anatomía nos vincula con nuestro propio cuerpo y nos permite aquirir mayor consciencia y brindarnos mejores cuidados.
Para empezar, mencionaremos que la vulva es la parte externa de la zona genital femenina, la que es visible a simple vista. Para muchas de nosotras, al mirar hacia abajo observamos un espacio casi sin nombre que permite ser bautizado desde el trance de reconciliación y descubrimientos que provoca.
La palabra vulva proviene del latín “envoltura” y a ese nombre respondería su nivel más expuesto, que está enmarcado por el pubis y labios externos.
De forma general, podemos describir la vulva como una puerta, que al abrirla se dibuja en forma de ojiva, vesica piscis, vórtice, o vestíbulo que contiene un sistema completo de entradas y salidas.
Su topografía es un paisaje de los pliegues de los labios internos y externos, los bordes, las membranas, las humedades, los olores, las texturas y los orificios, que evocan un mundo interno en transición o transformación al mundo externo y viceversa.
En este vestíbulo coinciden la uretra o vía de excreción de la orina, el centro de expansión de placer del clítoris, el acceso y salida del canal de la vagina, y diversas glándulas: las cebáceas, las de lubricación y las de expulsión del líquido eyaculatorio femenino. La piel de la parte más interna de la vulva es permeable, lo que significa que tiene gran capacidad de absorción. Es tanto así, que es una vía de administración para ciertos medicamentos.
Su forma, tamaño y expresión es tal como una huella digital ya que en cada mujer es única y diferente. En todos los casos, es reactiva al contacto y capaz de generar gran placer.
A partir de su apariencia, se le han asignado sobrenombres resaltando de manera brusca o poética sus pliegues, orificios, relieves y texturas. Suele hablarse de ella de manera muy simplista, pero es en realidad un complejo sistema de expresión y  penetración hacia nuestro mundo interno.
La vulva y y su contenido implican un misterio, ya que por su naturaleza está oculta bajo el vello. Es una cúspide del espacio hacia la tierra, flanqueado por las piernas, y es un espacio íntimo acorazado por pensamientos y creencias de impureza, rechazo al placer y hasta de indiferencia.
El ejercicio de descubrir el misterio de la propia vulva y llamarla por su nombre puede devenir en un gran evento auto-amoroso o de transgresión significativa. Sin embargo, el saber más de su forma, sus colores, olores, sabores y respuestas, nos lleva establecer una relación sana con ella que, entre otras cosas, nos facilita el observar cambios o síntomas que indiquen algún problema.