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23
Jun

La historia de la Copa Menstrual

La copa menstrual que hoy en día está revolucionando la salud de las mujeres no es ninguna novedad: en los años 30’s se dan a conocer tanto el tampón como la copa menstrual y en su obra El lado íntimo de la de vida de una mujer, editada en 1937, la escritora, actriz e inventora estadounidense Leona Chalmers, quien registró la primera patente comercial de la copa en Estados Unidos, refiere que para aquel entonces su producto ya tenía cinco años de prueba y que los prototipos llevaban como 35 años desarrollándose. Hay incluso registro de diseños tentativos desde 1867, con lo cual este accesorio cuenta con al menos 150 años de antigüedad. En 1900 se registraron patentes europeas francesas, alemanas e inglesas, pero es en EU que se perfecciona el dispositivo y se comercializa.

Las primeras copas modernas

En su primera etapa, las copas menstruales se hicieron de caucho natural. Se tuvieron que estudiar y adaptar tanto los materiales para encontrar el punto justo entre rigidez y suavidad como los diseños para permitirle mantenerse en su lugar sin recurrir a mecanismos externos como cinturones, y que resultara cómoda y ligera, sin ejercer presión en la entrada de la vagina.

¿Qué pasó después?

Posteriormente, se comercializa la Tass-ette, una versión de copa de látex o hule vulcanizado que se introduce por completo para su óptimo uso. Su venta comercial se interrumpe durante la Segunda Guerra Mundial, debido a la escasez de caucho, y su producción retoma en los años 50’s con un nuevo modelo mejorado y patentado por la misma Leona Chalmers. Esta nueva Tassette se distribuyó con un éxito considerable en el gremio de las enfermeras quienes la recomendaban entusiastamente, pero prevalecía un entorno conservador y mojigato que consideraba usar una protección interna reutilizable como algo escandaloso y poco femenino, lo que se tradujo en un fracaso comercial a inicios de los 60’s.

Hacia inicios de los 70’s, hubo una breve tentativa de incursionar en el mercado con un modelo de copa desechable, que tampoco prosperó. Sólo a finales de los 80’s, se lanzó con un éxito durable el Keeper, todavía a base de caucho. Como un cierto porcentaje de mujeres presentaba reacciones alérgicas debido a las propiedades del látex, en el año 2000 se patentó en Inglaterra el primer modelo en silicón de grado médico que prevalece actualmente entre las y los fabricantes de copas, que son cada vez más numerosos y de más diversos países.

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