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18
Sep

El endometrio, jardín del útero

El sangrado que las mujeres presentamos durante la menstruación es el resultado del desprendimiento del endometrio, que es un tejido que se genera cíclicamente al interior del útero. Su función principal es ofrecer hospedaje al embrión para su implatación y nutrición.; al no haber fecundación que genere un embrión que anidar, el endometrio se degrada y se desprende su capa superior, dando así lugar a la menstruación.

Esta explicación ha sido la que continuamente escuchamos. Sin embargo, no siempre tomamos consciencia de que nuestro endometrio es un espacio de siembra y cosecha de continua renovación. En sus etapas a lo largo del ciclo menstrual se comporta en congruencia con el proceso de vida y muerte que la tierra sostiene en las estaciones y el propio ciclo de vida. Su desarrollo está completamente empatado con la ovulación en un ciclo normal, ya que el desarrollo de la semilla en los ovarios dirige a través de las hormonas su preparación.

Consta de una capa que implica el sustrato o la tierra que ofrece la base con las raíces, nutrimentos e irrigación, y otra capa superior que es la que se engrosa, crece y prolifera gracias al efecto de lo que sucede en el ovario con la secreción de hormonas. Esta capa superior emula de inicio una superficie aterciopelada de vegetación suave y corta, que continua creciendo hasta ofrecer un paisaje próspero de arbustos o corales que segregan un néctar nutritivo apto para recibir como dentro de un nido al posible embrión fecundado que de existir, se presenta y permite la subsistencia del endometrio hasta que llega a su superficie transformándolo en un manto protector.

Cuando no hay fecundación, las hormonas que permiten el desarrollo y la nutrición del endometrio se cortan, dando paso a una sequía que da a lugar a la devastación y desarraigo de esa capa, así que los troncos y ramas que implican los vasos sanguíneos riegan de sangre o salvia el tejido otrora esponjoso. Por sabiduría del proceso de renovación, el útero después de haber albergado al endometrio se contrae y exprime dando lugar a la salida de ese jugo maduro que se construyó a lo largo del ciclo, no sólo nutrido por hormonas y sangre, sino por la historia, sueños, ilusiones, y las experiencias mentales, emocionales y físicas de la mujer.

Así pues, el endometrio existe en nosotras como un jardín que cultivamos en cada ciclo. Aún después de la menopausia está presente, ya que es parte de nuestra tecnología y flora femenina.

Tomar consciencia de este jardín nos permite habitarnos y crear un espacio lleno de estrellas, plantas medicinales y frutas deliciosas para cosechar, más allá del crecimiento azaroso de mala hierba o de plagas insospechadas.

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