blog

13
Sep

El poder oculto de la menstruación

Una particularidad que caracteriza a la humanidad es la de formular preguntas existenciales que han dado pie a la proliferación de caminos espirituales. De manera natural, las mujeres disponemos de la fase de la menstruación en nuestro ciclo para alcanzar estados superiores de consciencia y de ahí que haya surgido el concepto de la menstruación oxitocina, que se refiere a lograr un estado de bienestar, de positividad emocional y de profundidad psíquica, comparable al que meditadores y buscadores espirituales de distintas tradiciones persiguen a través de prácticas de meditación y de renunciaciones en su vida “mundana”.

Durante el embarazo, el parto, el postparto y la menstruación, las condiciones físicas dadas por las hormonas permiten una mayor actividad de la glándula pineal ya que las ondas cerebrales bajan en frecuencia. Hay un acceso más directo al inconsciente y, por ende, al conocimiento personal y la comprensión de principios esenciales.

Para generar las condiciones necesarias que nos permitan acceder a estados alterados de consciencia es necesario cuidar el balance físico, mental y emocional de nuestra vida en general, conociendo a profundidad las características de cada fase del ciclo menstrual y sintonizando cada gesto del cotidiano con nuestra intención espiritual. Es importante procurarnos una dieta balanceada, sueño suficiente y un ritmo de vida que favorezca la estabilidad física, la claridad mental y la salud emocional.

La naturaleza depurativa del proceso fisiológico de la menstruación actúa en este sentido de por sí misma, cuando creamos el espacio necesario para descansar y sumirnos en la introspección. Experimentar la menstruación oxitocina es muy placentero, pues permite una regeneración tanto en el nivel físico como en el emocional, liberando toxinas del cuerpo físico y a los niveles energético y emocional.

La menstruación oxitocina es una expresión del ejercicio consciente no sólo en el cambio de actitud hacia la menstruación sino del desarrollo de una relación sana con nosotras mismas, la toma de decisiones en torno al equilibrio y al orden en nuestras relaciones personales y el poderoso ejercicio de confiar en el poder de la menstruación que nos limpia, vacía y conecta con la vida.