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11
Abr

Ejercicios de Kegel

En el tema anterior, entre las acciones para mejorar la salud de tu vagina, te recomendamos los Ejercicios de Kegel, unos ejercicios de contracción del suelo pélvico que son una maravilla para ti:

¿Qué hace que sea necesario fortalecer el piso pélvico?

Principalmente es el embarazo por el peso que el bebé provoca sobre esta zona,

El parto también influye porque es el paso de algo más grande de lo que la vagina comúnmente soporta.

Hay deportes que por su intensidad o esfuerzo también logran desubicar el suelo pélvico, sobre todo aquellos que tienen que ver con el salto.

En el caso de las mujeres maduras, la menopausia puede crear resequedad, falta de elasticidad y debilitamiento en general.

Y por último,  hay hábitos que son incorrectos pero que se llevan a cabo cotidianamente como retener la orina por pereza de ir al baño, ponerse jeans o prendas sumamente ajustadas.

 

¿Cuáles son sus beneficios?

Se recomienda para generar elasticidad a la hora del parto, es decir, que la salida del bebe sea menos dolorosa. Puedes realizarlos en el embarazo, y después de éste. Te ayudarán a eliminar esa sensación de querer ir al baño todo el tiempo, por la sensibilidad que deja tener un bebé.

La incontinencia no sólo sucede en las mujeres jóvenes, también en las que llegan a la menopausia. Si quieres llegar a una edad mayor con menos riesgos en el sistema urinario, nunca es tarde para empezar a hacer estos ejercicios.

Sostiene todos tus órganos internos. El suelo pélvico es un conjunto de músculos que hacen la función de soporte. Ejercitarlo es similar a reforzar los cimientos de tu casa.

En el aspecto sexual, relajar los músculos vaginales puede ser útil para una mujer cuando una pareja inserte su(s) dedo(s) o su pene o cuando un especialista necesite inspeccionar con sus dedos o una herramienta durante un examen ginecológico. Mantener estos músculos fuertes puede llevar a tener mayor intensidad en el orgasmo.

¿Còmo se hacen?

.La posición mas recomendable es estar acostada boca arriba con la espalda totalmente relajada y levantando las extremidades inferiores sin levantar los pies del suelo y manteniendo las rodillas flexionadas. Colocamos nuestra cadera en una posición neutra y realizamos el movimiento de la musculatura del suelo pélvico en cuatro fases: contracción y elevación de la musculatura, mantenimiento de esa posición, vuelta a la posición inicial y, finalmente, relajación. Así se hacen las repeticiones progresivamente pues en un principio deben ser mínimo entre 30 y 50 y adquiriendo experiencia pueden ser hasta 100 o más.

Recuerda visitar a tu médico y exponer todas tus dudas. Te recomendamos, escribirlas y llevar un diario para que lleves un mejor control de los cambios en tu cuerpo, en la búsqueda de tu salud integral.