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26
Mar

¿Qué es la contención emocional y por qué es necesaria?

La naturaleza y las enseñanzas ancestrales nos hablan de dualidad entre lo masculino y lo femenino, la luz y la oscuridad, lo pasivo y lo activo, lo solar y lo lunar. Del mismo modo, existen por un lado la expansión que va hacia lo externo y por el otro la contención que va hacia lo interno.

Contención es una palabra que se refiere a delimitar un contenido, a poner una barrera o resguardar un espacio. Como fenómeno psicológico, contener significa o bien encauzar la expresión de impulsos emotivos o bien reprimir emociones que son culturalmente invisibilizadas.

En el marco del trabajo que hacemos en la comprensión de lo femenino, usamos el término “contención” para el acto de refugiarse y de poner límites, permitiendo que la barrera que creamos proteja los espacios de vulnerabilidad que habitamos al transitar procesos como el embarazo, el parto, postparto y la menstruación.

El espacio de la expansión genera energía, a la manera del gesto de la inhalación. Abrirnos nos permite recibir de lo externo, evocando por ejemplo al amanecer y al medio día, a la fase preovulatoria y a la ovulación. En su polaridad están la contracción, la exhalación, el soltar, resguardar o vaciar, la oscuridad, el atardecer y la noche. Contener es un proceso que requiere definir límites para generar un refugio, no para aislarnos del proceso sino para que evolucionemos en un espacio seguro y libre de juicios, favorable así para la intimidad y la confianza.

El proceso de vaciado y purificación emocional, que conlleva a la vez nutrición y reconstrucción, exige una contención que nos proteja de los elementos externos para propiciar una exploración en total consciencia de nuestros estados emocionales y mentales.

El equilibrio entre lo interno y lo externo, la expansión y contención, la luz y la oscuridad, es una herencia de los pueblos originarios cuya cosmovisión estaba orientada más hacia la creación que hacia la producción. Hoy en día, la práctica de cultivar los espacios personales es cada vez menos usual. La sociedad moderna presiona tanto a hombres como a mujeres a generar altos índices de productividad y tal ritmo de vida inhabilita la energía de contención necesaria en la renovación de nuestras fuerzas en momentos clave.

El apoyo que una mujer puede recibir durante la menstruación, el parto, el postparto y las fases tempranas de la crianza implican cambios muy significativos en los que las mujeres deberían abocarse a crear un entorno orgánico en sus diferentes esferas de actividad.