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05
Sep

Círculos de Mujeres

El círculo como geometría nos convoca a la unidad,  al representar la totalidad  nos permite generar una intención espiritual en torno al tema que proponemos para  reunirnos.
En general, el círculo era de ancestros, maestros, comités y consejos de sabiduría y hoy en día es una de las referencias más claras para referirnos a las reuniones de mujeres que con una intención de compartir empezamos a utilizarlo como herramienta de transformación, ya que sin duda, en la totalidad que representa, encontramos que el espacio de reunión genera resonancia, tanto en nivel físico como emocional, y se genera un movimiento interno de transformación al reconocerse en el otro.
Si bien existen terapias de grupo en formato de círculo,  los círculos de mujeres comparten que quien abre el círculo no necesariamente genera una propuesta terapéutica, sino que se limita a ofrecer un espacio y recursos para que se lleve a cabo.
Las mujeres hemos retomado el círculo para hablar, crear, sanar y mirarnos, y cada reunión implica un movimiento social en el que nos volvemos a encontrar después de cientos de años en los que las reuniones de mujeres fueron poco aceptadas y hasta perseguidas.
Existen muchas formas de realizar un círculo, y existen diferentes tipos de círculo que van desde los círculos de palabra con un tema específico, de sanación con técnicas específicas, creativos para elaborar manualidades, o de devoción con rituales para  diferentes momentos del ciclo lunar o diversas ceremonias y rituales de paso.
El círculo es un espacio de fuerzas electromagnéticas que se entrelazan en el centro gracias al corazón como órgano emisor de un pulso electromagnético que en el contacto sincroniza, genera e integra información.
El amor que es la energía que todo une,  y en el círculo se teje entre las personas presentes rehabilitando en diferentes niveles cualidades de comunicación, empatía, compasión y conexiones sutiles en el sistema nervioso ya que este pulso los re establece.
El circulo se caracteriza por ser una estructura de equidad, en el que no hay jerarquía , y  el punto de concentración es el centro, que se manifiesta como el vórtice magnético en donde confluye la energía  de todas las personas presentes generando una matriz creativa.
El centro es el altar, aun cuando no haya altar, en la confluencia de energía los objetos que ahí se colocan se integran al cuerpo anímico de quienes participan, así que sugieren representar las más altas aspiraciones o elementales y aspectos neutros .
Cuando una persona en un trabajo de consciencia se coloca en el centro del círculo rompe el proceso grupal, se convierte en un sistema jerárquico en el que la energía se disrumpe y las personas se distraen de su proceso personal para poner atención, energía y otras atribuciones a quien ocupa el centro, alejándolas del circuito de restauración y conexión.

El circulo re ordena energéticamente a quien participa, tiene los fines de elevar la frecuencia y el nivel de consciencia.
Al sentarnos  en círculo, nos podemos mirar unas a otras y reconocer desde lo consciente e inconsciente  que somos un reflejo de todas las cualidades armónicas y los desbalances.