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17
Ago

Cerca de la «plenipausia»

Desde que supimos de la copa por primera vez, creímos en su gran pertinencia y potencial, de entrada sobre todo desde la perspectiva de su impacto ecológico. Pensábamos que el uso de la copa menstrual se reflejaría principalmente en una reducción importante de desechos y que, bueno, de manera accesoria también representaría mayor comodidad y libertad para sus usuarias. 
Sin embargo, entre más se extiende nuestro contacto con las mujeres que utilizan la copa, más seguido las escuchamos hablar del cambio de vida que han experimentado al paso de los meses.

Muchas nos hemos replanteado aspectos cruciales de nosotras mismas. Algunos de los que se mencionan más recurrentemente son:
  • El contacto con el propio cuerpo
  • La resignificación de la menstruación, la sangre y la feminidad
  • La relación de pareja
  • El disfrute de la sexualidad
  • La reducción del nivel de estrés
  • La libertad de movimiento en todo tipo de actividades

Algunas mujeres conocen la copa ya cerca del momento de dejar de menstruar, cuando empiezan a experimentar los cambios propios del climaterio tales como periodos muy irregulares, bochornos, dolores musculares, trastornos del sueño, síndrome depresivo, entre otros.

Nos han compartido que dudan sobre si valdrá la pena cambiar a la copa, ante la inminencia de que pronto dejarán de menstruar. Algunas otras se deciden a usarla de inmediato y nos comparten que, en su experiencia, les resulta igualmente enriquecedor e interesante.

Quienes usaron la copa en el último trayecto de su vida menstrual hablan de la oportunidad de reconocer nuestros ciclos hormonales como naturales y como algo que pueden seguir observando después de que han dejado de menstruar. Esta atención renovada permite que las mujeres sean conscientes de los cambios y busquen opciones de crecimiento y de autoreconocimiento en una de las mejores etapas de la vida, la plenipausia.




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